Prensa






Un siglo de Bonet Castellana 

y 24 años de invisibilidad

Este martes 13 de agosto cumpliría cien años el arquitecto racionalista

diseñador y urbanista Antoni Bonet Castellana, si no nos hubiera dejado 

el 12 de setiembre de 1989. Su extensa obra, repartida entre Catalunya, 

Madrid, Murcia y América Latina, recibió numerosos elogios y premios 

durante los años 60 y 70, cuando Bonet era un auténtico tótem para la 

emergente vanguardia cultural. Intelectuales, familias adineradas, 

promotoras de alto standing e incluso administraciones públicas le 

encargaron todo tipo de viviendas. Sin embargo, su obra ha quedado 

diluida con el paso del tiempo y hoy apenas se visibiliza su legado

en Barcelona, la ciudad que le vio nacer y que le cautivaba.

Su hija, la también arquitecta Victoria Bonet, solicita ayuda estos días en 

internet para remediar este vacío. "Quiero pediros, como favor personal, 

que me ayudéis a mantener su imagen, su obra y su legado muy vivo, para 

los que vienen detrás", pide en la apertura de la web que acaba de

abrir para conmemorar el centenario del nacimiento de Bonet. Solicita a 

"amigos, conocidos y saludados, alumnos, seguidores y detractores" que 

contribuyan a la página con textos, fotografías o documentos "para que su 

inmensa obra quede mejor estudiada, más y mejor fotografiada, 

descubierta por más estudiantes, mejor divulgada". Ella aporta como base 

una biografía en forma de anuario y algunos planos, dibujos e imágenes.

También espera reunir fondos para poder editar antes que acabe 2013 una 

obra coral que recuerde la filosofía vital y arquitectónica de su padre e 

"ídolo".

No es la primera vez que la familia de Bonet se esmera en rescatar del 

olvido el recuerdo del arquitecto. Ya en 1994, la viuda y la hija de Bonet 

depositaron en el Col·legi d'Arquitectes el extenso archivo profesional del 

arquitecto –que incluye 20 metros lineales de documentación fechada 

entre 

1938 y 1992–, para que la entidad divulgara su obra. Y en efecto, el 


contenido del archivo está minuciosamente descrito en el catálogo 




virtual del colegio, pero el material en sí no está digitalizado. El Museo de 

Artes Decorativas de la ciudad recibió de la familia dos muebles originales 

diseñados por ABC –las siglas que usaba Bonet– y en el fondo del museo 

hay también un ejemplar de la célebre silla BFK, obra del grupo Austral y 

codiseñada por Bonet. Sin embargo, ninguna de las tres obras no pueden 

contemplarse actualmente a causa del traslado de colecciones al nuevo 

Museu DHUB de Glòries.


Un puente entre las vanguardia de pre y postguerra



Bonet se incorporó siendo aún estudiante al grupo de la GATCPAC, la 

vanguardia arquitectónica de la Segunda República, bajo la protección de 

Josep Lluís Sert y Josep Torres Clavé. El estallido de la Guerra Civil le 

llevó al exilio, primero a París –donde trabajó en el estudio de Le

Corbusier– y luego a Argentina y Uruguay, donde fundó el grupo 

Austral, intimó con Rafael Alberti y obtuvo sus primeros éxitos. En 1963 

regresó a Barcelona, donde conectó con una nueva élite cultural proclive al 

racionalismo y fascinada por la modernidad. En Catalunya diseñó desde 

chalés de lujo en la Costa Brava, hasta bloques obreros en la Zona Franca,

pasando por complejos turísticos en Salou, el poblado Hifrensa para 

trabajadores de la central de Vandellós y el polémico plan urbanístico de La 



Media docena de biografías dan testimonio de la vida y obra del 

barcelonés, pero aún así hay poco material fotográfico y divulgativo al 

alcance de la población no especializada en arquitectura. De hecho, la 

mayoría de barceloneses desconocen la existencia de Bonet y pasean 

ajenos ante numerosas obras suyas. Por ejemplo, ante la Torre 

Urquinaona, 

el edificio Mediterráneo de la calle Borrell, tres de los bloques de Montbau, 

el conjunto 'Estrellas Altas' de Zona Franca, dos complejos residenciales 

en la calle Cavallers o la Torre Cervantes de Pedralbes.

Tampoco es de extrañar que le ignoren, puesto que ninguna placa 

reivindica a su autor en los portales de estos inmuebles, algunos de los 

cuales empiezan a acusar gravemente el paso del tiempo. Las rutas 

turísticas no incluyen su nombre, ni existe una línea de divulgación seria de 


los cambios que vivió la Barcelona desarrollista de Porcioles. El Canòdrom 

Meridiana, su obra más candidata a convertirse en icono popular y premio 

FAD 1963, lleva años a medio gas por su fallida reconversión en centro de



La casa de veraneo La Ricarda (1953-1963), en El Prat del Llobregat, es el 

único reducto de la popularidad que rodeó a Bonet en vida. Su estética 


contemporánea y el mimo con el que la conserva la familia propietaria, los 

Gomis-Bertrand, ha permitido que aún hoy atraiga a visitantes, revistas de


decoración internacionales y rodajes de cine y publicidad. Sin embargo, ha 

quedado arrinconada entre la tercera pista del aeropuerto y la laguna que le 

da nombre, en el Delta del Llobregat, bajo el atronador sonido de los 

aterrizajes y despegues. Como el Canódrom, está llamada a ser algún día 


equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un 

proyecto claro retrasan su nueva vida.







Leer 















Profundizamos en la trayectoria del arquitecto, urbanista y diseñador catalán, Antonio Bonet, 

de quien se cumplieron en agosto 100 años de su nacimiento

Antonio Bonet, en la "tertulia" de "En perspectiva".

Participan; Mauricio Rosencoff, Carlos Maggi, Juan Grompone, Matilde Rodríguez Larreta. Conduce Emiliano Cotelo.




Revista de l'associació per l'estudi del Moble

Revista de la asociación para el estudio del Mueble


Noviembre 2013 Revista Nº18




Gracias a:
Eva Pascual i Miró
Directora revista Estudio del Mueble
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